ARTICULO DE PAU LLOSA PUBLICADO POR VADEGUST
“La longaniza de jabalí es la manera que mucha gente tiene de llegar a la carne de caza, ahora que no se encuentra estofada en los restaurantes”, dice Joan Prat, responsable de Cárnics I Elaborats de Ca la Maria. La empresa de Sant Martí de Sesgueioles (Anoia) elabora el embutido a partir de cerdos no domesticados desde hace cinco años y lo distribuye por toda Cataluña, aprovechando que no hay «muchos productores» que los hagan.
Un gusto “salvaje”
La longaniza que producen lleva, aproximadamente, tres cuartas partes de jabalí y una cuarta parte de cerdo de raza Duroc. La describe como un “embutido salvaje” y anima a todo el mundo a probarla por su distinto gusto y la potencia de sabores que aporta. Pese a que hay países europeos con mayor interés gastronómico por el producto, como ha comprobado con los clientes franceses que tiene fieles al embutido, él participa en ferias locales donde la promociona, y la sensación que se lleva es prometedora.
Una gastronomía en peligro
Un firme defensor de la elaboración de carne curada de caza es Enric Torrent, la tercera generación de carniceros de la Carnicería Pelai de Sant Climent Sescebes (Alt Empordà), un establecimiento con una trayectoria de 92 años de historia. “Llevamos muchos años haciendo «llonganissa» de jabalí”, afirma. El embutido contiene la mitad de jabalí, muy magro, y la mitad de cerdo de granja, más grasa. ”Nos funciona esta proporción, siempre la hacemos así y la gente se ha acostumbrado”, añade.
El resto de la receta es la misma que para el «fuet» convencional: carne de partes nobles, sal y pimienta. «El producto que hacemos tiene un punto bosque tán justo, lo suficientemente agradable y sutil para llegar al gran público», asegura Torrent, que ha detectado desde hace años un grupo heterogéneo de seguidores entre gente joven, mayor, local y extranjera. Una de las ventajas que ve es dar salida a la carne del territorio, ya que “son animales que crecen libres y tienen una alimentación” alejada de los métodos habituales de la industria cárnica. Además, el embutido “salvaje” juega un papel importante en reactivar los valores de un producto local que “muchas veces se debe exportar, porque la gente de aquí ha dejado de consumirlo y comerlo guiso
Los costos de producción
«La carne de cerdo, cordero o ternera cada vez será más cara y con la caza tenemos una fuente de proteína a precios más asequibles», pronostica Juan Zandio, propietario de una de las principales distribuidoras catalanas de carne de caza a mayoristas. El responsable de Lantxaga S.L. reconoce que la venta de carne para hacer embutido representa una parte importante del volumen de negocio, además de comercializar su propia longaniza de jabalí. Los motivos que da son el precio de la materia prima, mucho más económico, y el formato del producto, que se aleja de las ideas preconcebidas para este tipo de carne.
La empresa de Fornells de la Selva se ocupa de todo el ciclo del jabalí: desde comprar los animales a los cazadores, hasta despellejar, trocear, envasar y vender la carne o elaboraciones curadas. Sus clientes son mayoristas que elaboran embutidos, carnicerías o restaurantes, pero recientemente ha abierto una web de venta directa a particulares que les funciona muy bien. A modo de recomendación, Zandio anima a la gente a disfrutar del salchichón de jabalí elaborado con la carne “más natural que existe a escala mundial y la única que ha sido criada por su cuenta en la montaña”.
Lantxaga, proveedor de la carne de caza de los bosques de Cataluña
Lantxaga, proveedor de la carne de caza utilizada tanto por Cárnics I Elaborats de Ca la Maria como de de la Carnicería Pelai de Sant Climent Sescebes.
En Lantxaga llevamos más de una década comprometidos con una visión clara: ofrecer carne de caza salvaje capturada en los bosques de Cataluña, con todas las garantías sanitarias, trazabilidad y calidad, al tiempo que promovemos un modelo de consumo sostenible, ético y de proximidad.
Carne de caza: un producto saludable y gourmet
La carne de caza salvaje es una fuente de proteínas magras, rica en hierro, baja en grasas y libro de antibióticos u hormonas añadidas. Su auténtico sabor y su perfil nutricional la convierten en una opción ideal tanto para los amantes de la gastronomía como para quienes buscan una dieta saludable y natural.
Una actividad que protege el territorio
Nuestra labor no sólo implica la comercialización de un producto premium, sino que también contribuye al equilibrio de los ecosistemas catalanes. La caza ética y regulada ayuda a controlar la sobrepoblación de especies como el jabalí, evitando daños a la agricultura, accidentes de tráfico y desequilibrios en la fauna local. Recogemos carne durante todo el año, en especial en momentos de daños en el territorio agrícola.
Origen, trazabilidad y compromiso
Recibimos las piezas en nuestros más de 50 puntos de recogida repartidos por comarcas como La Garrotxa, La Selva, Ripollès, Anoia o el Vallès. Luego procesamos la carne en nuestro obrador propio en Fornells de la Selva, garantizando trazabilidad, control sanitario estricto y tiempos de entrega muy rápidos (en menos de 24h para profesionales).
Para todos los públicos
Distribuimos carne de caza mayor (jabalí, corzo, ciervo, muflón, cabra hispánica, gamo) y menor (liebre, conejo, perdiz, faisán, pato…) tanto a distribuidoras, mayoristas, canal HORECA, como a particulares a través de nuestra página web:
🌐 www.lantxaga.com/comprar-carne-caza
También elaboramos productos derivados como embutidos y patés de caza.
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