Este domingo ha comenzado oficialmente la nueva temporada de caza mayor en Cataluña, una cita muy esperada por todos los cazadores y cazadoras de Cataluña que, año tras año, realizan una labor clave en la gestión de la fauna cinegética de nuestro territorio.
La actividad cinegética no solo es una tradición profundamente arraigada en nuestro entorno rural, sino que también cumple una función imprescindible para el equilibrio de los ecosistemas. La superpoblación de especies como el jabalí o el corzo ha aumentado en los últimos años debido a condiciones climáticas favorables y un fácil acceso a la alimentación. Este crecimiento descontrolado genera graves problemas de seguridad vial y daños a la agricultura, lo que convierte a la caza en un elemento fundamental para garantizar el equilibrio de los ecosistemas.
En este contexto, el colectivo de cazadores y cazadoras de Cataluña se moviliza con entusiasmo, aunque también con reivindicaciones pendientes. Entre ellas destaca la petición a la administración para que sean especialistas quienes asuman las analíticas de los animales abatidos, especialmente en relación con la tuberculosis, con el fin de asegurar el máximo rigor en los controles sanitarios.
Más allá de su función medioambiental, la caza ofrece un beneficio gastronómico y cultural indiscutible: la posibilidad de acceder a carnes de calidad, de proximidad, económicas y con excelentes propiedades nutricionales. Gracias al esfuerzo y compromiso del colectivo cazador, de las «collas» catalanas, la sociedad también puede acceder a una carne única: sana, sabrosa, de calidad, económica y de proximidad. Un auténtico lujo gastronómico que desde Lantxaga nos enorgullece recoger, transformar y distribuir con todas las garantías de trazabilidad, higiene y seguridad alimentaria.
Lantxaga, que colabora con más de 150 collas de todo el territorio y cuenta con un obrador propio en Fornells de la Selva, garantiza un proceso riguroso de trazabilidad, higiene y seguridad alimentaria. Sus productos llegan no solo a restaurantes y distribuidores de Cataluña, sino también a mercados europeos como Francia, Italia, Alemania o Bélgica.
En este inicio de temporada queremos destacar también un aspecto fundamental: la seguridad en las batidas. Es imprescindible que todos los usuarios del medio natural respeten con rigor las indicaciones y señalizaciones de batida, ya que la prevención y el cumplimiento de estas medidas son claves para garantizar la seguridad de los participantes y de cualquier persona que transite por los bosques. Solo así se pueden evitar accidentes indeseables.
Desde Lantxaga colaboramos estrechamente con los cazadores de Cataluña, recepcionando las piezas abatidas para su posterior procesado en nuestro obrador de Fornells de la Selva. Desde allí, distribuimos carne de jabalí, corzo, ciervo, gamo y otras especies a restaurantes, distribuidores y particulares, tanto en Cataluña como en diferentes países europeos.
La temporada arranca con ilusión, pero también con retos pendientes, como la necesidad de definir con claridad los protocolos para la analítica de tuberculosis en las piezas abatidas. El colectivo cinegético solicita que esta tarea recaiga en especialistas, garantizando así el máximo rigor en los controles sanitarios.
La nueva campaña, que se prolongará hasta el mes de marzo, promete una gran abundancia de animales debido a las condiciones favorables de reproducción. Desde Lantxaga queremos desear a todo el colectivo cazador de Cataluña una excelente temporada, agradecer su compromiso con la gestión sostenible de la fauna y recordar que, gracias a ellos, todos podemos disfrutar de la carne más salvajemente deliciosa de nuestros bosques.
