El diario El Periódico, en un artículo publicado hoy por la periodista Paula Clemente, repasa la trayectoria de Lantxaga y el papel clave de Juan e Iñaki Zandio en la profesionalización de la comercialización de carne de caza en Catalunya. El reportaje pone el foco en un sector con un gran potencial, todavía muy orientado a la exportación, y subraya la necesidad de impulsar una pedagogía clara desde la administración para fomentar el consumo interno de un producto saludable, sostenible y con estrictos controles sanitarios. El artículo también analiza el impacto que ha supuesto —y puede suponer— el foco de PPA detectado en Catalunya, así como la importancia de reconocer y apoyar el trabajo del colectivo cazador, fundamental para la gestión del territorio pese a la falta de relevo generacional.
ARTICULO PUBLICADO EN EL PERIODICO
PAULA CLEMENTE – 18/12/2025
La empresa de Girona que factura 1 millón de euros vendiendo carne de jabalí a Europa
La idea de abrir una granja cinegética le perseguía desde la universidad. Hijo de carniceros y buen conocedor de la industria, Juan Zandio dedicó, sin ir más lejos, su trabajo final de la carrera de veterinaria al proyecto de montar una de estas instalaciones que crían, reproducen y comercializan especies de animales silvestres permitidas para la caza como el jabalí, el conejo o el ciervo. La acabó montando junto a su hermano poco tiempo después, una explotación de carne de ciervo que terminó cerrando con la crisis financiera de 2008. Para salir de aquel bache, ambos decidieron apostar esta vez por la intermediación entre cazadores y mayoristas, un negocio que lleva 15 años en pie, que factura 1 millón de euros al año aproximadamente y por el que temen, ahora, dado el brote de peste porcina africana.
Antes de que el hallazgo de los primeros jabalís muertos en Collserola alterara el curso de su negocio, Lantxaga, esta empresa de Fornells de la Selva (Girona) propiedad de Juan e Iñaki Zandio, se dedicaba a comprar producto a las ‘colles’ de cazadores, eviscerar, despellejar y gestionar los análisis veterinarios necesarios para después despiezar, envasar, etiquetar y comercializar.
“En aquellos años –rememora Juan Zandio, quien ejerce de director, en referencia a la época posterior a la crisis financiera– algunas ‘colles’ empezaron a tener mucha caza y no sabían qué hacer con la carne”. Era un producto que, hasta entonces, se quedaban para ellos o familiares y vecinos. La empresa de los hermanos Zandio daba una salida a los jabalís que abatían, porque al principio se centraron solo en la caza mayor, pero han acabado ocupándose también de conejos, liebres, perdices o patos, entre otros.
Ventas al extranjero
Lantxaga exporta el 90% de lo que obtiene de los cazadores, especialmente a Francia, Alemania o Italia, y un 10% lo venden aquí, mayoritariamente a restaurantes. “Todo es caza hecha en Catalunya: más natural y kilómetro cero que eso, no se puede”, sostiene, en relación con este reciente interés por consumir producto de cercanía y la apertura gastronómica que vive Catalunya y España en general, que habían sido un revulsivo de ventas para ellos. Hasta el punto de estar facturando en torno a 1 millón de euros al año con su actividad.
No viven, en cualquier caso, exentos de amenazas. La primera –denuncia Zandio–, que en Catalunya haya tan poca cultura de consumo de caza, algo que atribuye a las políticas llevadas a cabo respecto a ella y a la educación que se da sobre el tema en las escuelas. “En Europa saben que la caza es un modo de gestión del medio”, apostilla. La segunda, que las licencias de caza hayan bajado a la mitad desde el covid (de 60.000 a unas 35.000), dada la falta de relevo a una generación que paró entonces y, en muchos casos, no ha retomado la actividad. “Esto va a ser un problema muy gordo de aquí a unos años, porque no va a haber quien limite el crecimiento de las especies cinegéticas”, advierte Zandio.
La amenaza de la peste porcina
La última amenaza es, sin embargo, la que más inmediatamente les afecta: que España tiene que estar 12 meses sin nuevos casos de peste porcina africana para que se considere oficialmente libre de ella. “A nosotros no nos ha afectado en la recogida, porque no tenemos ‘colles’ en esa zona, recogemos sobre todo en Girona, pero si sigues produciendo, sigues preparando y se te para la comercialización…. Tienes que ir acumulando en congeladores externos que tienes que pagar, eso tiene un coste”, explica el director de Lantxaga, que suma, a eso, la incertidumbre de cuándo va a poder salir esa carne.
No es que se haya impedido su comercialización, pero, por ejemplo, un mayorista belga con el que tenía apalabrado un camión con 21.000 kilogramos de carne (lo que equivale, en números redondos, a 100.000 euros de ingresos) se ha echado atrás a última hora. Su cálculo es que las ventas caerán a la mitad en diciembre y enero, y no es mucho más optimista respecto al futuro. Es taxativo y rotundo al responder la última pregunta. “¿Teme, entonces, por su negocio?”. “Claro que sí”, concluye.


