La empresa, referente en la transformación y distribución de carne de caza en Cataluña, anima a los restaurantes a incorporar este producto sostenible, trazable y de calidad contrastada, procedente íntegramente de los bosques catalanes.
Lantxaga, empresa familiar fundada en 2011 y especializada en la recepción, transformación y comercialización de carne de caza, ha puesto en marcha una nueva campaña destinada a incentivar el uso de carne de caza en los restaurantes catalanes. Con una cadena de valor completamente arraigada en el territorio y un sistema de recogida que involucra a más de 150 cazadores, Lantxaga se ha consolidado como un actor clave en la gestión de este recurso gastronómico y medioambiental.
La carne de caza que comercializa proviene exclusivamente de los bosques de Cataluña y llega a su obrador central situado en Fornells de la Selva, donde está sometida a estrictos controles sanitarios para garantizar su seguridad, trazabilidad y calidad organoléptica. Según la empresa, este proceso es uno de los pilares de su posicionamiento: «Somos especialmente estrictas con el cumplimiento de todas las normas de seguridad en la recepción y transformación de las prendas», explican sus bases corporativas.
Lantxaga cuenta con más de 50 puntos de recogida distribuidos por comarcas como Alt Empordà, Garrotxa, La Selva, Gironès, Ripollès, Anoia o el Vallès Oriental, lo que permite minimizar los tiempos desde el momento del abatimiento del animal hasta su procesamiento en el centro. Esta rapidez es clave para mantener las propiedades nutricionales y gustativas de la carne.
La compañía comercializa principalmente jabalí, pero también ciervo, corzo, muflón, cabra hispánica, gamo y varias aves de caza menor como la perdiz, el faisán, el pato, la paloma torcaz. A esto se suman elaborados como patés y embutidos que completan su catálogo.
La campaña que ahora impulsa Lantxaga busca poner en valor la sostenibilidad y el potencial gastronómico de la carne de caza. En un momento en el que el consumidor exige productos más naturales, saludables y de proximidad, la empresa reivindica su modelo como una combinación equilibrada entre gestión del territorio, respecto a los ecosistemas y promoción de la gastronomía autóctona.
Según la empresa, su vínculo con las collas de cazadores y con la Federación Catalana de Caza es un elemento distintivo que refuerza este compromiso y los convierte en los distribuidores con más confianza dentro del sector.
Con distribución a restaurantes y mayoristas de ámbito catalán, estatal y europeo -exportando a países como Francia, Italia, Bélgica, Inglaterra o Alemania-, Lantxaga se encuentra en un momento de expansión y apuesta por reforzar su papel en la restauración de Cataluña.
«Queremos que los restaurantes descubran la potencia culinaria y la singularidad de la carne de caza. Es un producto de territorio, con una historia, una identidad y un valor gastronómico enormes», explican los fundadores Juan e Ignacio, quienes destacan que pocos productos son tan sanos, sostenibles y auténticos como la carne de caza.
Con esta campaña, Lantxaga refuerza su objetivo: situar la carne de caza en el lugar que merece en la cocina catalana contemporánea, fomentando una gastronomía que cuida el territorio mientras ofrece a los comensales una experiencia única.
