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Mujeres, naturaleza y futuro: el 8M también se vive en el mundo de la caza

El Día Internacional de la Mujer es una jornada de memoria y reivindicación que también interpela a sectores tradicionalmente vinculados al territorio como el mundo cinegético. Cada vez más mujeres forman parte de la caza, de la gestión del medio natural y de la cultura gastronómica asociada a la carne de caza.

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una jornada para reconocer el camino recorrido por el movimiento feminista y reafirmar el compromiso colectivo con la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. A lo largo de las últimas décadas, generaciones de mujeres han impulsado transformaciones sociales, políticas y culturales que hoy forman parte de nuestro marco democrático.

La conmemoración de este año tiene un significado especial en Cataluña. Nos acercamos al cincuenta aniversario de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer celebradas en Barcelona en mayo de 1976, un momento histórico en el que centenares de mujeres ocuparon un espacio público de debate tras décadas de silencio impuesto por la dictadura. Aquellas jornadas marcaron un antes y un después en el feminismo catalán y contribuyeron a sentar las bases de muchas de las conquistas sociales actuales.

La memoria de aquel momento histórico nos recuerda que los derechos de las mujeres nunca están garantizados de forma definitiva y que cada avance ha sido fruto del compromiso colectivo. Hoy, ante discursos que cuestionan la igualdad o banalizan las desigualdades estructurales, el feminismo continúa siendo un motor imprescindible para avanzar hacia una sociedad más justa y democrática.

En este contexto, el 8M también es una oportunidad para poner en valor el papel de las mujeres en ámbitos vinculados al territorio, la naturaleza y las tradiciones rurales. Uno de estos espacios es el mundo cinegético, donde cada vez más mujeres participan activamente en cuadrillas de caza, en la gestión del medio natural y en la cultura gastronómica asociada a la carne de caza.

Durante muchos años la caza ha sido percibida como un ámbito mayoritariamente masculino. Sin embargo, esta realidad está cambiando. En Cataluña y en toda Europa aumenta progresivamente la presencia de mujeres cazadoras que aportan nuevas miradas y sensibilidades a una actividad estrechamente vinculada al equilibrio del territorio, la gestión de la fauna y la sostenibilidad.

Este papel es especialmente relevante en un momento en que la gestión responsable de las poblaciones de especies silvestres, como el jabalí, resulta esencial para preservar los ecosistemas, proteger la actividad agraria y garantizar la convivencia con el medio natural.

La participación femenina en este ámbito también se extiende al mundo de la gastronomía. La carne de caza forma parte del patrimonio culinario europeo y representa un producto saludable, de proximidad y profundamente conectado con el territorio. Cada vez más cocineras, gastrónomas y profesionales del sector alimentario contribuyen a recuperar y reinterpretar esta tradición culinaria.

Desde Lantxaga, empresa familiar especializada en la recepción, transformación y comercialización de carne de caza procedente principalmente de Cataluña, se comparte esta visión de un sector que evoluciona y se abre a una participación cada vez más plural.

El 8 de marzo es, por tanto, un momento para reconocer a las mujeres que abrieron camino y a todas aquellas que hoy continúan transformando la sociedad desde múltiples ámbitos: la cultura, la ciencia, la política, el mundo rural o el sector gastronómico.

Porque la igualdad no es solo un objetivo social, sino también una condición indispensable para construir un futuro más equilibrado, justo y sostenible.

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